Personajes

Los curas de City Bell


Padre Dardi y Padre Marsicano

Padre Blas Marsicano

El padre Blas Marsicano se hizo cargo de la Parroquia Inmaculado Corazón de María en el año 1958.

Una parte del apostolado evangélico del padre Blas se ha desarrollado a partir de junio de 1959 entre los soldados conscriptos de la actual Agrupación de Comunicaciones 601. No solamente ha bautizado, impartido el sacramento de la comunión y el matrimonio a muchos de ellos e incluso a sus familiares, sino que también ha sido el promotor de la Capilla San Gabriel, en el cuartel, para que los soldados, suboficiales y oficiales puedan tener un lugar de oración.

Estando por finalizar el año 1960, el cura párroco Blas C. Marsicano, después de haber observado el crecimiento de la población estudiantil que debía viajar a La Plata o a localidades vecinas para poder cursar el nivel secundario, reunió en su parroquia a un grupo de 32 vecinos de buena voluntad para explicarles su proyecto basado en la función primordial de la Iglesia: "Mater et Magistra" y de esas reuniones surgió una valiosa decisión: Fundar un colegio secundario parroquial, pero abierto a todos los hijos de City Bell.

Aquel pequeño pero entusiasta grupo de amigos (Bénere, Meroni, Pasquini, Filipini, Andrade, Zozaya, Carranza, Ortale, Barrameda y muchos otros) bajo la presidencia de Romero y siguiendo las directivas del párroco, tomó a su cargo tan importante empresa y organizó Bonos Fundadores, festivales, kermeses y gestionó donaciones y subsidios. El pueblo supo valorar la obra emprendida y brindó su colaboración amplia y generosa, que permitió al poco tiempo adquirir el magnífico solar de Pellegrini y 3.

El Padre Blas siempre reconoció el apoyo recibido de sus propios padres, quienes en noviembre de 1959 vinieron a vivir a City Bell desde Lomas de Zamora. Su padre fue un mojón en su vida y durante la construcción de la escuela colaboró en la vigilancia y el control de la obra.

Con fe y confianza, el 9 de diciembre de 1959 se comenzó con la construcción de un amplio edificio de dos plantas, pero llegó marzo, con los alumnos inscriptos y los profesores nombrados, pero con las aulas sin estar terminadas debido a un atraso de la empresa constructora debido al mal tiempo. El club Atlético y de Fomento City Bell, una vez más, ofreció generosamente sus instalaciones y el colegio pudo dictar sus primeras clases a los alumnos fundadores.

En una publicación realizada con motivo del 25 aniversario del Instituto Esquiú, el Padre recordaba la obtención de 35.000 ladrillos conseguidos de los hornos de Melchor Romero a través del Ministerio de Salud Pública y mencionaba: "Para el salón de actos Propulsora donó 4 toneladas de chapa, se hicieron los portones y las ventanas. Los vidrios fueron donados (...) Para las otras aulas se consiguieron rieles del ferrocarril para las vigas... y así fue todo, de donación en donación... la mano de obra había que pagarla."

El 17 de mayo de 1961, en una solemne ceremonia presidida por el entonces Gobernador de la Provincia, doctor Oscar Alende y con la asistencia de altas autoridades eclesiásticas, militares y civiles, se inauguró el primer instituto secundario en City Bell, el "Instituto Fray Mamerto Esquiú"

En el año 1962 el colegio (que había comenzado con una división de varones y otra de niñas) empieza a quedar escaso de aulas y entonces el Gobernador Alende les consiguió, por vía ministerial, cuatro tranvías de la ciudad de Bs. Aires y en 1963 dos más de la ciudad de La Plata. Aquellos tranvías, transformados en aulas provisorias, cumplieron con su nueva misión durante 15 años.

En 1963, y a pedido de un grupo de madres, se funda el Jardín de Infantes "Niñito Jesús" y en 1964 se inaugura la escuela primaria "San Blas", con sus siete grados completos. En el año 1969 se abre la escuela vespertina "Inmaculado Corazón de María".

Padre José Dardi (extraído de "El cura inolvidables de City Bell", de Oscar Reynaldo Alonso, 1997)

El Padre José Dardi nació en Altedo, cerca de Bologna (Italia) el 24 de abril de 1900. Su madre, Luisa Bonorini, de condición humilde contrajo enlace con Luis Dardi, un joven emparentado con la nobleza lugareña quien la abandonó al poco tiempo de casados.

A los dos años José Dardi fue colocado como pupilo en un colegio aunque no abandonado de la mano de Dios y de su madre.

En 1917 fue convocado al frente de guerra donde conoce a los célebres "alpinos" con quienes mantuvo permanentemente contactos. Al finalizar la guerra José obtiene la aprobación de su madre para ejercer su vocación religiosa: ingresa al Pontificio Seminario Regional de Bologna y es ordenado sacerdote en junio de 1925. Antes de terminar el año se encuentra cumpliendo con su primer misión: el África.

El padre José Dardi arriba a Khartoum con otro sacerdote misionero para aprender la lengua antes de lanzarse a la conquista espiritual del África. A los peligros propios de la región se sumaban las diferencias entre tribus vecinas en las que la presencia de los misioneros resultaba sospechosa. Un día Dardi se encontró solo: los nativos habían asesinado a su compañero misionero...

José Dardi anduvo en tierras de los hombres del Nilo, de massais, watusis y zulúes. Afectado dos veces por la fiebre amarilla y una vez por el cólera, en 1932 es convocado por su congregación y deja África para regresar a Italia donde se desempeña durante 9 años como Prefecto de Estudios en Brescia y en Trento.

En 1939 se desata la 2 Guerra y Dardi pidió ir como voluntario al frente de batalla cumpliendo funciones religiosas. Allí fue herido y trasladado a un hospital militar, alejándose de la conflagración. Al finalizar la guerra millones de desocupados abandonaron Italia y entre los 500 mil que vinieron a la Argentina llegó Dardi, a bordo del vapor "Mendoza" en junio e 1948, para recalar en la localidad de Bragado.

En el año 1956 el Padre José Dardi pisó el suelo de City Bell, destinado a la Parroquia Sagrado Corazón, asistida en esos tiempos por las Hermanas de la Misericordia del Hospital de Niños de La Plata, lideradas por Sor María Ludovica. Las monjitas poseían en los terrenos aledaños al templo una quinta cuya producción proveía de verduras al Hospital.

La jurisdicción parroquial, netamente rural, era habitada por quinteros y operarios entre los que Dardi desarrolló su actividad pastoral, montado sobre su famoso Jeep con el que tanto se identifica su figura.

Dardi se abocó a la construcción de la escuela Ceferino Namuncurá y posteriormente al jardín Egle Tedeschi "con poco dinero pero con gran ilusión". Con la colaboración de don Amadeo, un constructor compatriota suyo (pero socialista y anticlerical) que venía todos los días desde La Plata en bicicleta, las aulas se fueron levantando. Son conocidas las discusiones, muchas veces a viva voz, entre Dardi y don Amadeo. Con razón dicen los lugareños que esas escuelas fueron construidas por las manos de Dios, de un cura y de un socialista.

Con sólo un salón, dos mesas, sillas y tres bañitos; funcionando la dirección en la Sacristía, el primer día lectivo de 1962 Dardi abrió las puertas de su soñada escuela. Lo acompañaban cuatro docentes, los niños y algunos padres y vecinos. No hubo autoridades, palcos, ni discursos... Solamente amor, sencillez y humildad: todo hecho a la imagen del fundador.

La gran consigna que inculcaba a su gente era crecer, siempre crecer. Al Jardín de Infantes y escuela primaria siguieron cursos de apicultura, tejido, peluquería y corte y confección, la creación de la Casa del Adolescente y posteriormente la creación de la rama secundaria. En ese afán lo encontró la muerte en agosto de 1981.

"Así fue el padre José Dardi. Para enaltecerlo -a él, que siempre fue humilde- la comunidad local dio su nombre a una plaza y a la calle Intendente Silva, en el tramo frente a la Parroquia Sagrado Corazón. Y su comunidad, que mucho lo quiso, realiza en estos días una sostenida evocación de su persona. Porque fue pequeño su pueblo lo quiere grande. Porque se negó hasta la insignificancia, fue -creemos- una manifestación humana de la presencia Divina en esta tierra."

 

Los historiadores de City Bell

Enrique Verge

Enrique Verge nació hacia finales del siglo pasado y llegó a City Bell en 1915, un año después de la fundación del pueblo, cuando él sólo tenía 17 años. Fue entonces que se convirtió en uno de los quinteros que en un principio alquilaban algunas hectáreas para trabajar la tierra y que se quedaron para siempre. Fue fundador del Club Atlético en 1226 y miembros activo de la Asociación de Fomento que funcionó desde 1922 en el pueblo. Trabajó en el Ferrocarril del Sud y en el año 1933 construyó su casa en la calle 15 entre Jorge Bell y 6. Vivió y murió en City Bell, y antes de dejar este mundo redactó a modo de "puntos importantes" una lista de hechos fundamentales que forjaron la historia de nuestra localidad, a los que él llamó: "Antecedentes sobre la fundación del pueblo de City Bell".

Carlos Alberto Moncaut

El 18 de junio de 1927, Carlos Alberto Moncaut nació en Etcheverry, donde, por esos años, su madre era directora de una escuela rural. Al poco tiempo la familia se mudó a La Plata transcurrió su infancia y adolescencia, realizando sus estudios secundarios en el Colegio Nacional.

En 1957 la familia Moncaut se mudó a City Bell. Fue en esos años que conoció a su mujer con quien comparte su pasión por la historia, especialmente por el pasado de la vida rural de la provincia de Buenos Aires. Es autor de más de una decena de libros, entre ellos: ""Estancias bonaerenses" Historia y tradición (City Bell, 1961), "La Plata, crónicas de un siglo" (La Plata, 1982), "Travesías de antaño, por caminos reales, postas y mensajerías" (City Bell, 1993) y el último: "Estancias viejas"

Guillermo von Felder

El sociólogo Guillermo Alberto von Felder se dedicó a investigar con rigor científico la historia de este pueblo cuyo pasado revela detalles insospechados. La idea partió a raíz de una apuesta sobre el origen de una araucaria existente en la Agrupación de Comunicaciones 601. De allí en más, von Felder se dedicó a rastrear el pasado de City Bell, para lo cual se relacionó en primer término con la gente del lugar, los descendientes de Bell y muchos de los que trabajaron en la estancia del inglés. Los archivos de la Dirección de Geodesia del M.O.P de la provincia, planos y escrituras de la época y la opinión de distintos historiadores, le permitieron obtener como resultado una historia que aporta algunas primicias, como por ejemplo el otorgamiento de estas tierras a Luis Vernet (gobernador de Malvinas) por parte de Rosas.

La historia de City Bell fue presentada por su autor en numerosas conferencias.